domingo, 19 de octubre de 2014

LE GRAND, HUBERT DE GIVENCHY



El lujo está en cada detalle.” - Hubert de Givenchy.

La cancelación de la exposición de Valentino en Madrid me sentó como una patada en el hígado, y no porque vaya a todas las exposiciones que me parecen interesantes, no. Justamente coincidía con los días en los que iba a visitar la capital, mi sitio favorito en el mundo. Es por esto que cuando he leído que el Museo Thyssen-Bornemisza le abre las puertas a la moda con esta exposición, ya me he visto sentada en el parque que hay delante de la fuente de Neptuno. 



Con el mismísimo Hubert de Givenchy como comisario, la exposición
 ofrece una enfoque a sus colecciones a lo largo de todos estos años, que se comprenden entre 1952 con su fundación, hasta 1996, fecha en la que se retira profesionalmente.

Aun así la exposición no hace una perspectiva de la marca, si no que se centra en el creador, a quien la marca Givenchy dejó de pertenecerle en el año 1988. No hace falta decir que Hubert tiene un vinculo fuerte con España, pues es un admirador declarado de Balenciaga (mi diseñador favorito de todos los tiempos). Incluso algunos lo califican como un digno sucesor del gran Cristóbal Balenciaga, de quien llegó a decir “Balenciaga fue mi religión. Están Balenciaga, y Dios.”

No se cuán interesante puede resultarle a la gente relativamente joven, una exposición de un señor que ha dejado al mundo un legado extraordinario. Para mí lo es, y mucho.

Givenchy, fue la marca fundada por Hubert de Givenchy. El diseñador francés se retira en 1996, y es John Galliano quien coge las riendas como Director Creativo. Alexander McQueen fue el digno sucesor de Galliano. Ya en 2001, Julien McDonald y en 2003 Ozwald Boateng son nombrados Directores Artísticos. Las colecciones de ropa incluyen alta costura, así como prendas prêt-à-porter para hombre y mujeres. En el año 2005 aparece Riccardo Tiscci, un joven italiano graduado en la prestigiosa Central Saint Martins de Londres. Él es el encargado de la Alta costura y el prêt-à-porter,y aunque le costó que se apreciara su manera de hacer, en 2009 se consagra en la marca.
  

 


Siempre he sentido fascinación por aquella gente que es valiente, y que va a por sus sueños sin importarle el que dirán. Hubert de Givenchy es uno de ellos. Hubert se negó a estudiar derecho, y se matriculó en la Escuela de Bellas Artes de París. Trabajó entre otros para Piguet, Dior, o Elsa Schiaparelli, hasta que finalmente funda Casa de Modas Givenchy en un pequeño atelier de la Rue Alfred de Vigni, en París, con el apoyo de clientas, amigos, y porsupuesto del gran Balenciaga.

Al igual que Balenciaga, Hubert buscaba la perfección y la pureza de lineas. Ambos fueron dos personas que estaban adelantados a su época. Entre sus prendas, la blusa Betina, que dio la vuelta al mundo, o las formas trapecio y globo. Pero si algo le hizo realmente conocido, fue vestir en incontables ocasiones a la actriz Audrey Hepburn y a Jackie Kennedy.

Como leí hace algunos días en Vanity Fair, Hubert es el último couturier de su raza. Aconsejado por Balenciaga, buscó la verdad, y la encontró.

Encontrareis la exposición del 22 de Octubre al 18 de Enero de 2015. 

¡Hasta el próximo post!
Miriam Diaz.





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